La Dignidad Humana

 

 

Para Tomás de Aquino no existe oposición entre lo material y espiritual, sino perfecta sinergia; ni materialismo excluyente, ni espiritualismo sin compromiso histórico. De eta manera es como Tomás de Aquino explica su propuesta del humanismo integral

 

EL HOMBRE EN TOMAS DE AQUINO

Antropología: El hombre está ubicado en el mundo, del cual forma parte, y ocupa en él un puesto especial y determinado. En consecuencia, el hombre es un microcosmos, ya que es la síntesis y recapitulación de toda la naturaleza.

El hombre está situado en el vértice de lo material y de lo espiritual. Por tanto, el hombre corona y da sentido a todos los demás seres de la naturaleza, porque es el “el grado más perfecto de vida”, y “el fin de todo el proceso generador universal”. El ho9mbre, entonces, tiene un fin intrínseco a sí mismo, más allá del universo. En virtud de la razón, que le permite conocer, y de la voluntad, que le permite ser libre, el hombre se asemeja a Dios. Es más, el hombre está dotado de lenguaje que le permite comunicarse, y mediante las manos puede proveerse de cuanto necesita, según modalidades infinitas.

Tomás de Aquino al hablar del hombre como un todo constituido por la unión substancial de un cuerpo material y de un alma intelectiva y virtualmente vegetativa y sensitiva, enfatiza la unidad humana. Por consiguiente se opone en forma radical al dualismo platónico, al monismo materialista y al maniqueísmo.

El alma: forma substancial del cuerpo, es individual e inmortal y creada por Dios. Está toda en todo el cuerpo, y toda en cada parte de éste; como forma, le da la determinación esencial a todo el conjunto.

La vida intelectiva, propia del hombre, es la que distingue esencialmente de las plantas y de los animales. En la vida intelectiva aparecen dos modalidades de la misma. Una, la cognoscitiva, que en la relación con el entendimiento constituye la facultad más elevada del hombre. La otra, es la apetitiva y que corresponde a la voluntad, en virtud de la cual el hombre es libre. Es claro, entonces, que para Tomás, el entendimiento prima sobre la voluntad.

Dado que el hombre se encuentra situado en el universo compuesto de cuerpos materiales o naturaleza, tiene la tarea de conocer, o sea, de separar lo universal que contienen las cosas, mediante la abstracción. De manera que el alma entra en contacto con el mundo por medio de sus potencias cognitivas y apetitivas.

La potencia del alma las reúne en cinco grupos: estos están integrados por las potencias vegetativas; las sensitivas: sentidos externos e internos (sentido común, fantasía estimativa, memoria sensitiva); las apetitivas (tendencias instintivas); las locomotivas (movimiento local); y las intelectivas: pensar y querer, típicas del hombre.

 

El hombre es persona porque es un ser sustancial completo cuya naturaleza racional le confiere individualidad y mayor participación en el ser. El carácter natural de ser persona no lo modifica ninguna condición de pobreza física, intelectual o cultural, ni ninguna limitación física, síquica, moral o cultural.

La comprensión del significado y grandeza de la condición humana como persona, de su esencia, de su puesto en el universo y de su trascendencia hacía el fin último no se logra desde las parciales y particulares cosmovisiones de las ciencias naturales y humanas, sino desde la cosmovisión integral (el ser, sentido y significado) de la filosofía. Así, pues, una de las tesis de la antropología de Tomás de Aquino pretende aclarar el carácter personal de todo hombre, que por el mismo ser, por el que el hombre es humano es también persona.