El docente de la ERE

¿Quién soy y cuál es mi desempeño como docente de educación religiosa?

 

 

El cambio educativo depende de cada docente, de lo que investigue, piense, sienta y haga frente a las políticas educativas, pues mientras no esté convencido de los beneficios, se haga partícipe y se sienta corresponsable del mismo, aunque utilice nuevo vocabulario, mientras no modifique su estructura mental, sus actitudes y su ejercicio, el cambio no se hace efectivo a través de su desempeño. La muestra está en lo vivido hasta hoy.

 

 Perfil del docente de educación religiosa [1]

 

Dadas las circunstancias actuales y la necesidad de reconquistar el liderazgo del docente y el escenario de la escuela como lugar de encuentro de los miembros de la comunidad para debatir puntos de vista, llegar a acuerdos, asumir compromisos, ejecutarlos, evaluarlos y celebrarlos para continuar la labor de transformar el mundo y en él para convivir dignamente, considero que se requieren ante todo seres “humanos” que tengan las siguientes características, las cuales son fundamentales, teniendo en cuenta que la identidad del profesor de religión es específica en cuanto ha cambiado el modelo de enseñanza religiosa, puesto que ya no se identifica con la catequesis.

 

Además de lo exigido a todo docente, el maestro que tiene a su cargo el proceso de enseñanza-aprendizaje de educación religiosa, debe tener las siguientes características:

 

Ø  En general: Ser agente, enviado e idóneo.

 

El Profesor de Religión es un agente de la enseñanza religiosa escolar y es un enviado de la sociedad que le ha confiado la función de enseñar los conocimientos de la educación religiosa. Por ello la sociedad confía en la Iglesia y la reconoce como experta en los contenidos de su propia fe y en la preparación de quiénes han de impartirla. A su vez, la Iglesia reclama de los profesores de religión la condición de “maestros”, que es el título con el que la sociedad reconoce la capacitación de aquellos miembros sobre los que hace recaer el ejercicio de la función docente.

 

Debe poseer el Certificado de idoneidad, según lo exige la Constitución Política de Colombia, en el Art. 68 donde afirma: “… la enseñanza estará a cargo de personas de reconocida dignidad ética y pedagógica”, del Derecho Canónico, c. 804, 2 donde señala  cómo “los profesores que se destinan a la enseñanza de la religión en las escuelas, incluso en las no católicas, se destaquen por su recta doctrina, por el testimonio de su vida cristiana y por su aptitud pedagógica” y lo establecido por la Conferencia Episcopal Colombiana en los Decretos C1/99 del 09 de julio de 1999 y C1/2000, del 6 de julio de 2002.

 

Ø  Específico: eclesialidad y profesionalidad.

 

El Magisterio de la Iglesia definió el perfil, a partir de dos aspectos concretos: eclesialidad y profesionalidad.  

 

·         Perfil eclesial

 

Las siguientes tres características fundamentales, concretizan éste aspecto:

 

-  Identidad cristiana del profesor. Si siempre se ha exigido esta “identidad”, ahora está reclamada por el pluralismo religioso existente en la sociedad y, progresivamente, en la escuela. La ceremonia de envío que hace el Ordinario del Lugar o su Delegado, denominada como “missio” sólo es posible concederse a quienes den pruebas eficientes de identidad con la Iglesia que les “envía” como sus representantes “legales” y en su nombre de Dios. Ahora bien, dicha identidad no queda salvada por la simple pertenencia jurídica del bautismo, sino por una consciente y responsable adhesión personal al “Credo” de la Iglesia.

 

-  Actitud de respeto y de diálogo interreligioso. Esta actitud es la más novedosa para el profesor de religión, ya que el pluralismo religioso, como dato sociológico significativo, es un fenómeno nuevo en nuestro país, hecho del cual el profesor de religión debe ser consciente de este fenómeno y saber situarse ante él, distinguiendo la doctrina y los principios propios de la Iglesia Católica de las doctrinas y propuestas de otros grupos religiosos.

 

-  Competencia curricular. La validez profesional, la autoridad intelectual y moral de su enseñanza es una exigencia que nace de la misma razón ética del trabajo encomendado.

 

·         Perfil profesional

  La preparación pedagógica es fundamental para adquirir la ciencia, la didáctica y los recursos educativos que le permitan enseñar los contenidos de su materia de forma gradual, progresiva y adecuada a las características de los estudiantes, según su patrón de desarrollo, motivarlos, orientarlos y comunicarse con ellos.

 

  Por ser la educación religiosa un área obligatoria y fundamental (Ley 115 de 1994, Art. 23, Nº 6), implica que cada grado, en el caso nuestro, desde Preescolar a Undécimo, tiene su objeto de estudio propio y por tanto, sus aprendizajes que deben adquirir a través del desarrollo de habilidades y destrezas que se evalúan de acuerdo a las competencias interpretativa, argumentativa, valorativa actitudinal y propositiva. En efecto se requiere:

 

-  Disponer de una clara y esencial síntesis de la materia que imparte, tendiendo en cuenta los programas propuestos por la Conferencia Episcopal de Colombia.

 

-  Ser capaz de entablar un diálogo interdisciplinar tanto con las otras opciones confesionales, como con las otras áreas. Sólo será posible el diálogo interdisciplinar si se goza de una verdadera y sólida formación doctrinal.

 

-  Una formación permanente. El estar actualizado es una exigencia dentro del desempeño como profesionales y a la vez como pedagogos e investigadores puesto que el saber está en constante desarrollo y fácilmente se puede caer en la rutina, la falta de creatividad y el “dormirse en los laureles”

 

  En otras palabras, por fidelidad al educando, que es sujeto de una sociedad en cambio, por fidelidad también al Evangelio, y con miras a un excelente desempeño, a pesar del paso y del peso de los años, el maestro de educación religiosa escolar, debe ser capaz de aportar desde ésta área específica y fundamental a sus estudiantes, bases sólidas que les ayuden a elaborar su proyecto de vida, para que ésta tenga sentido y así puedan dar respuesta a cada situación histórica.



[1] Dentro de las fuentes consultadas se encuentran: DOMINGO, Francisco.  Pedagogía y didáctica de la religión II.  AA VV. Educación religiosa escolar. Texto del PFPD.  Lic. En Filosofía y Educación religiosa de la USTA. 2005, VALLEJO B., Luís.  Didáctica de la Educación Religiosa.  USTA. Bogotá. 1995.