Estructura del párrafo

 

 

En su organización interna, al igual que sucede con el texto, el párrafo tiene una doble estructura o dos planos diferentes: una estructura profunda, de contenido o semántica, y una estructura superficial, de expresión o formal.

La estructura profunda es de carácter logicosemántico y está constituida por una proposición principal (idea central) y unas proposiciones secundarias (ideas secundarias). La proposición principal de cada párrafo está formal y semánticamente relacionada con la macroestructura del texto y es fundamental para realizar el resumen o identificación de la macroestructura global.La estructura superficial es de carácter gramatical y está constituida por una oración temática (llamada también oración directriz) y unas oraciones subtemáticas.

Así pues, la mayoría de los párrafos tienen una oración temática —la que mejor expresa la proposición principal y unas oraciones subtemáticas —que desarrollan las proposiciones secundarias—. En algunos párrafos, no existe una oración temática debido a que la proposición principal está implícita y no aparece formalizada en una sola oración sino que ha sido desarrollada a lo largo de todo el párrafo. Esto último es importante porque nos lleva a concluir que en todo párrafo de desarrollo (o informativo) existe una proposición principal, pero no necesariamente una oración temática expresa.

Por lo general, la oración temática está ubicada al principio del párrafo, pero también puede aparecer en la mitad o al final. Cuando está ubicada al principio, la oración temática tiene la característica de ser una generalización, y por eso a estos párrafos se les denomina párrafos deductivos. Cuando la oración temática aparece al final, tiene características de resumen, de síntesis o de conclusión general. A estos párrafos se les denomina párrafos inductivos. Son menos frecuentes que los deductivos, ya que exigen del autor un mayor rigor en la organización y en la secuencia lógica, porque se parte de casos particulares para inferir una generalización.

También puede suceder, de manera menos frecuente, que la oración temática vaya más o menos en la mitad del párrafo. En este caso, el párrafo se inicia con oraciones subtemáticas, se enuncia la oración temática y se continúa y se termina con nuevas oraciones subtemáticas. A este tipo de párrafos se les da el nombre de párrafos inductivo-deductivos.

Muchos autores aseguran que los párrafos más fáciles de escribir y de leer son aquellos en los cuales la idea central se encuentra al principio, porque el escritor, por su parte, define y organiza con precisión el tema, y evita rodeos, circunloquios o divagaciones innecesarias, y el lector, por la suya, no tiene que estar buscando la idea central durante el desarrollo de todo el párrafo.

Para finalizar este subtema de la estructura del párrafo, leamos con atención las siguientes observaciones de Álvaro Díaz (1995 :53) :

“ ... no se puede desconocer la existencia de párrafos en los que se desarrolla más de una idea central y que a pesar de eso están bien escritos. Aunque tampoco se puede desconocer que cuando se abusa de este procedimiento se obliga al lector a releer el párrafo para poder captar las diferentes ideas principales ; es decir, el lector se enfrenta a párrafos que en su apariencia son uno solo, pero que en su desarrollo proposicional son dos o tres párrafos diferentes. También es frecuente encontrar textos en los cuales lo que se dice en dos o tres párrafos perfectamente se pudo haber dicho en uno solo y a pesar de ello están bien escritos. Y es que las técnicas o estrategias sugeridas en los cursos de composición deben entenderse simplemente como guías en la formación del estilo de cada estudiante ; y como se sabe, el estilo es una cuestión personal que está en relación con el carácter y el temperamento”.