HISTORIA DE LA EDUCACIÓN PREESCOLAR

La educación preescolar en Colombia y en el mundo ha evolucionado a través de los tiempos. Este nivel educativo tuvo en sus inicios un carácter básicamente de tipo asistencial, donde la atención a los niños menores de 7 años de edad, se centraba en los asilos y hospicios con una influencia de corrientes Europeas, cuyo objetivo fundamental era la protección y cuidados al niño.

En los asilos se pretendía ante todo proteger y cuidar físicamente a los hijos de los obreros, formarlos, educarlos y prepararlos para su ingreso a la escuela. En las primeras décadas del siglo pasado a estos asilos y hospitales les correspondió realizar la importante labor de atender especialmente a la niñez abandonada. Un sector significativo de los niños que asistían eran menores de seis (6) años. A partir de esta situación, fué surgiendo la inquietud de organizar en dichos asilos actividades recreativas y algunas de tipo educativo pero éste no era el énfasis; el carácter de estas instituciones era básicamente de tipo asistencial. Luego algunas de ellas empezaron a ser dirigidas por religiosas extranjeras que conocían los aportes de Froebel o de Montessori, y los aplicaron también en el contexto colombiano. Esto ocurrió hacia finales de 1930, que señala un primer momento en la evolución histórica de la educación preescolar.

De 1.930 a mediados de 1.975. El carácter asistencialista que se le dió a la educación preescolar en los primeros años de la vida del niño, fue cambiando y se empezó a vislumbrar lo educativo; valorando así a la educación preescolar, como un nivel de formación educativa con características y rasgos específicos, pero que no estaba reconocido legalmente. No había ninguna normatividad que la reglamentara como tal.

Solo se prestaba este servicio educativo a los niños de familias pudientes, ya que era costeado en su totalidad por los padres de familia, con elevados gastos en matrícula, materiales y servicios; debido a que pocas familias podían brindar a sus hijos este servicio y teniendo en cuenta el ingreso de la mujer al mundo laborar, surgió como alternativa para la población infantil de bajos recursos el ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar), creado a partir de la ley 75 de 1968 para proveer protección al menor, procurar la estabilidad y bienestar familiar. Con la creación del ICBF se presentó un conflicto entre el sector oficial y privado, ya que el ICBF, tenía un carácter asistencialista, se sujetó en las normas del trabajo social y nutricional, lo cual dejó de lado lo educativo y pedagógico.

Luego en 1976, con el decreto 088 del MEN, se reconoce y se incorpora por primera vez la educación preescolar al sistema educativo colombiano, cuyos objetivos eran promover y estimular el desarrollo físico, afectivo y espiritual del niño, su integración social, su percepción sensible y el aprestamiento para las actividades escolares, en acción coordinada con los padres y la comunidad.En esta época se crea en el Ministerio de educación Nacional la División deEducación Preescolar,la cual tendría la responsabilidad de dirigir esta modalidad a nivel nacional, pero en realidad solamente esta división se dedicó a investigar el trabajo de los pocos Jardines Nacionales que empezaron a surgir en esa época.

En 1976, por primera vez se le reconoce estatus universitario a la educación preescolar, pues, se le había considerado como algo que no tenía mayor incidencia en el desarrollo del niño, y no se le prestaba atención en este sector. Pero a pesar de muchas oposiciones en 1978 se crea la carrera de Licenciatura en Educación Preescolar en la Facultad de Educación de la Universidad Pedagógica Nacional.

Es así como a partir de 1977 a 1978 comenzó a gestarse el Currículo de la Educación Preescolar, desde esta época, por primera vez se tomó conciencia sobre la necesidad de darle a esta modalidad unos lineamientos para regular, orientar y organizar la actividad educativa y pedagógica de un establecimiento preescolar.

Más adelante a partir de 1984 con el Decreto 1002, se establece un plan de estudios que aún estaba muy lejos de constituirse en un principio orientador y organizador de esta modalidad educativa y se entró a definirlo "Como el conjunto estructurado de definiciones, principios, normas y criterios que, en función de los fines de la educación, orienta el proceso educativo mediante la formulación de objetivos por niveles, la determinación de áreas y modalidades, la organización del tiempo y el establecimiento de lineamientos metodológicos, criterios de evaluación y pautas de aplicación y administración. (Art. 1, Parágrafo)".

En 1987 se dio a conocer el segundo documento, en donde se precisan las áreas y temas relacionados con el preescolar, permitiendo un currículo fundamentado tanto teórica como operativamente en lo que respecta al trabajo pedagógico.

"En la década de los 90, se establecen normas y leyes por parte de la asamblea constituyente en la Constitución Política del 91. Por otra parte, el gobierno colombiano al ratificar, mediante la Ley 12 de 1991, los compromisos adquiridos por el país en la Convención Internacional sobre los Derechos de la Niñez adoptada por las Naciones Unidas, se compromete con una nueva ética y cultura a favor de la Infancia.

Es en este año, durante el gobierno de Virgilio Barco, cuando se realiza un convenio entre los ministerios de Educación Nacional, de Salud y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, con el fin de articular dos programas existentes: el programa de educación familiar para el Desarrollo Infantil (PEFADI) y el Plan Nacional de Supervivencia y Desarrollo de la Infancia (SUPERVIVIR), por medio del cual se busca reforzar el trabajo educativo en el campo de la salud. Es a través de estos programas en donde se hace necesario hablar sobre la educación inicial, la cual no sólo requiere de la participación del profesor, sino también de la familia y la comunidad que lo circunda.

En 1989 el gobierno nacional se suscribe a los términos y principios de la Convención sobre los Derechos del Niño adoptada por las Naciones Unidas. De igual manera, se adhiere en 1990 a la Declaración Mundial sobre la Supervivencia, la Protección y el Desarrollo del Niño. El propósito en ambas era favorecer a la población infantil y crear conciencia sobre el tema de la familia, la infancia y su calidad de vida. En la búsqueda por la defensa de la población infantil, en noviembre de 1989, a través del Decreto 2737, se establece el Código del Menor, que se convierte en un instrumento jurídico fundamental para la protección de los derechos del menor y su familia, normas que tradicionalmente se encontraban dispersas en otros códigos y las cuales se integran en un solo paquete de principios, reglas y leyes. El gobierno de César Gaviria, se convirtió en el programa bandera de la Secretaría de Educación del país.

Teniendo en cuenta las reformas, principios, normas y leyes estipuladas en este proceso histórico, se añaden los valiosos aportes del segundo Congreso Pedagógico Nacional organizado por FECODE en noviembre de 1994, para la promulgación de la Ley 115, conocida como Ley General de Educación. Esta Ley señala los lineamientos para transformar la escuela, la enseñanza y el aprendizaje. Promueve la participación ciudadana y democracia participativa, establece la obligatoriedad del Proyecto Educativo Institucional, ubica al estudiante como centro del proceso educativo, establece la autonomía escolar, articula ciencia, academia e investigación, crea mecanismos de vigilancia y control educativo, incorpora la educación preescolar como nivel obligatorio de la educación formal, y numerosos otros aportes a nivel social, cultural, educativo, institucional y técnico.

Finalmente, se puede decir que a partir de la ley 115 de 1994 (Ley general De Educación) se reconoce a la educación preescolar como un grado obligatorio y como un nivel educativo que tiene enorme importancia en la formación y desarrollo del niño”[1].

En el artículo 15 de la misma Ley se define la educación preescolar como el nivel educativo “ofrecido al niño para su desarrollo integral en los aspectos biológico, cognoscitivo, sicomotriz, socio-afectivo y espiritual, a través de experiencias de socialización pedagógicas y recreativas.

En el ARTÍCULO 16. Señala: los objetivos específicos de la educación preescolar son.

a) El conocimiento del propio cuerpo y de sus posibilidades de acción, así como la adquisición de su identidad y Autonomía;

b) El crecimiento armónico y equilibrado del niño, de tal manera que facilite la motricidad, el aprestamiento y la motivación para la lecto-escritura y para las soluciones de problemas que impliquen relaciones y operaciones matemáticas;

c) El desarrollo de la creatividad, las habilidades y destrezas propias de la edad, como también de su capacidad de aprendizaje;

d) La ubicación espacio-temporal y el ejercicio de la memoria;

e) El desarrollo de la capacidad para adquirir formas de expresión, relación y comunicación y para establecer relaciones de reciprocidad y participación, de acuerdo con normas de respeto, solidaridad y convivencia;

f) La participación en actividades lúdicas con otros niños y adultos;

g) El estímulo a la curiosidad para observar y explorar el medio natural, familiar y social;

h) El reconocimiento de su dimensión espiritual para fundamentar criterios de comportamiento;

i) La vinculación de la familia y la comunidad al proceso educativo para mejorar la calidad de vida de los niños en su medio, y

j) La formación de hábitos de alimentación, higiene personal, aseo y orden que generen conciencia sobre el valor y la necesidad de la salud.

En ARTÍCULO 17. Establece un Grado obligatorio. El nivel de educación preescolar comprende, como mínimo, un (1) grado obligatorio en los establecimientos educativos estatales para niños menores de seis (6) años de edad.

Á partir de la Ley 115 de 1994 en esta fase de desarrollo, se reconoce el carácter pedagógico de la educación preescolar y se circunscribe el preescolar en el Sistema Educativo Colombiano. Cabe resaltar la importancia que en las últimas décadas tiene la educación inicial, por lo cual este nivel educativo se constituye en una necesidad, porque en la institución preescolar el niño es guiado, estimulado y fortalecido en su normal desarrollo, mientras los padres trabajan.

En consecuencia, las instituciones de Educación preescolar deben garantizar la calidad educativa para lograr la estimulación adecuada, la socialización, las experiencias lúdicas pedagógicas que posibiliten el desarrollo armónico en todas las dimensiones de su ser.



[1] JARAMILLO LEONOR. Antecedentes Históricos de la Educación Preescolar en Colombia. Universidad del Norte. INSTITUTO DE ESTUDIOS SUPERIORES EN EDUCACIÓN.

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